Hiperplasia Prostática Benigna (HPB)

La hiperplasia prostática benigna (HPB) es el agrandamiento de la próstata, una condición común entre los hombres de más de 45 años de edad. El grado de agrandamiento de la próstata varía de hombre a hombre a medida que envejecen, y podría constreñir la uretra y causar dificultad para orinar. Si se la deja sin tratar, la HPB podría derivar en infecciones del tracto urinario, daño en la vejiga o en los riñones, o incontinencia.

Las principales causas de esta enfermedad principalmente es la Edad, puesto que a medida que van pasando los años empieza a presentarse inconvenientes a nivel hormonal lo que conlleva a algún padecimiento.

A medida que un hombre envejece, la próstata se puede agrandar. Debido a que rodea a la uretra, justamente en la parte que desemboca en la vejiga, la próstata puede apretar o comprimir la uretra a medida que se agranda con el paso del tiempo. Esto puede causar problemas para orinar tales como un flujo lento, la necesidad de escurrir, el aumento en la frecuencia, la necesidad urgente de orinar, el vaciamiento incompleto de la vejiga, y el flujo intermitente o goteo.

La HPB es el trastorno más común de la glándula prostática y el diagnóstico más común de los urólogos para los hombres de entre 45 a 74 años de edad. Más de la mitad de los hombres sexagenarios y un 90 por ciento de los septuagenarios y octogenarios presentan alguno de los síntomas de la HPB.

Aunque las investigaciones científicas aún tienen que identificar una causa específica para la HPB, las teorías se centran en las hormonas y sustancias relacionadas como la dihidrotestosterona (DHT), un derivado de la testosterona en la próstata que puede estimular el crecimiento de las células.

Hiperplasia Prostática Benigna (HPB)

Síntomas

Se presentan cuando se tiene Hiperplasia Prostática Benigna (HPB):

  • Dificultad para comenzar a orinar o mantener la micción.
  • Chorro de orina débil, con poca fuerza o que se interrumpe durante la micción.
  • Sensación de no poder vaciar completamente la vejiga.
  • Necesidad de orinar con bastante frecuencia o sin previo aviso.
  • Despertarse frecuentemente durante la noche para orinar (nocturna).
  • Sensación de tener que orinar de forma imperiosa ante un estímulo.
  • Presentar pérdidas de orina antes de llegar al baño a orinar.

Estos síntomas pueden llegar a ser muy molestos e interferir en las actividades normales y el descanso nocturno, lo que conlleva a afectar la vida personal, laboral y social.

Diagnóstico

El diagnóstico temprano de la HPB es importante porque, si no se la trata, puede conducir a infecciones del tracto urinario daño en los riñones o en la vejiga, piedras en la vejiga e incontinencia. Es importante distinguir la HPB de otras enfermedades más graves como el cáncer de próstata.

Las pruebas varían de paciente a paciente, pero las siguientes son las más comunes:

  • Historia clínica pasada, el especialista preguntará qué problemas médicos ha padecido en el transcurso de los últimos años o si tiene una Enfermedad de base.
  • Exploración física.
  • Parcial de orina para indagar si hay restos de sangre o signos de infección.
  • Antígeno prostático específico (PSA) y un análisis de sangre.
  • Cuestionario de síntomas miccionales en el cual se hacen una serie de preguntas para cuantificar la intensidad de los síntomas así como la interferencia que estos ejercen en la calidad de vida del paciente.
  • Ecografía de las vías urinarias.
  • Medición del volumen de orina residual que queda en la vejiga después de haber orinado.
  • Urodinamia para medir cantidad, fuerza y velocidad de la micción.

¿En que se trata la HPB?

En algunos casos, en particular cuando los síntomas son leves, la HPB no requiere tratamiento. En el extremo opuesto, algunos hombres requieren intervención inmediata si no pueden orinar o si existe daño en el riñón/vejiga. Cuando es necesario el tratamiento, muchos hombres simplemente necesitan medicamento(s) en forma diaria(s). Si esto no funciona para tratar los síntomas por completo, o si hay signos de daños causados por la HPB, el médico puede recomendar la cirugía endoscópica mínimamente invasiva (sin «cortes» en el abdomen). O, en algunos casos, se podría recomendar la cirugía tradicional.

  • Tratamiento con medicamentos: la FDA ha aprobado varios medicamentos para aliviar los síntomas más comunes asociados con el agrandamiento de la próstata, incluyendo los medicamentos que inhiben la producción de la hormona DHT, y los medicamentos que relajan el músculo liso de la próstata y del cuello de la vejiga para mejorar el flujo de la orina.

Con respecto a la cirugía, hay muchos procedimientos para elegir, y la elección depende en gran medida de la anatomía de su próstata, y de las preferencias y el entrenamiento del cirujano. Todos estos procedimientos tienen como objetivo en común la ampliación del canal uretral en la zona donde pasa por la próstata. Los procedimientos son los siguientes:

  • Resección transuretral de la próstata (TURP, por sus siglas en inglés): el tratamiento quirúrgico más común o «estándar de oro» de la HPB, la TURP, involucra la inserción de un instrumento llamado resectoscopio a través de la uretra para extirpar el tejido que produce la obstrucción (casi como quitar el carozo de una manzana), ampliando de esta manera el canal.
  • Cirugía láser: cuando el procedimiento de la TURP se realiza con un láser, en lugar del raspado tradicional, los procedimientos son similares pero llevan otros nombres, dependiendo del tipo de láser utilizado. Los mismos incluyen ablación con láser de Holmio (HoLAP, por sus siglas en inglés), PVP o láser de luz verde. El médico pasa el haz del láser a través de la uretra hasta la próstata y, a continuación, envía ráfagas de energía para vaporizar el tejido que obstruye la próstata.
  • Incisión transuretral de la próstata (TUIP, por sus siglas en inglés): en este procedimiento, el cirujano ensancha la uretra haciendo unas pequeñas incisiones en la glándula prostática y en el cuello de la vejiga, donde se une a la uretra.
  • Termoterapia transuretral por microondas (TUMT, por sus siglas en inglés): en la TUMT, un dispositivo envía microondas controladas por computadora a través de un catéter para calentar y destruir el exceso de tejido prostático. La TUMT no cura la HPB, pero reduce los problemas urinarios.
  • Ablación transuretral con aguja (TUNA, por sus siglas en inglés): este abordaje mínimamente invasivo administra energía de radiofrecuencia baja a través dos agujas gemelas para destruir el tejido prostático y ampliar el canal urinario, lo cual puede mejorar el flujo de la orina.
  • Tratamiento con el sistema UroLift: este procedimiento mínimamente invasivo ensancha la uretra mediante la colocación de implantes diminutos que mantienen la próstata agrandada fuera del paso, mejorando así el flujo de la orina.
  • Ultrasonido enfocado de alta intensidad: el uso de las ondas de ultrasonido para destruir el tejido prostático es un campo de tratamiento nuevo y prometedor, que aún está en fase de ensayos clínicos en los Estados Unidos.
  • Cirugía abierta: para próstatas muy grandes, la TURP y la cirugía por láser pueden ser ineficaces. En la cirugía abierta, el cirujano hace una incisión externa y extirpa del interior de la glándula el tejido agrandado. No se extirpa la próstata entera, sino que se deja la capa externa o «cápsula» de la próstata.
  • Enucleación de la próstata con láser de Holmio (HoLEP, por sus siglas en inglés): esta es una versión mínimamente invasiva de la cirugía abierta tradicional, reservada para próstatas grandes. No se hace ninguna incisión. Es un tipo de procedimiento especializado que actualmente se realiza solamente en ciertos centros selectos de los Estados Unidos. El procedimiento sustituye a la cirugía abierta, y requiere de un periodo más corto con un catéter urinario.
  • Embolización de la arteria de la próstata: para este procedimiento, un radiólogo de intervención inserta un alambre hueco dentro de la arteria de la pierna y lo guía hasta las arterias que irrigan solamente la próstata. Luego, el radiólogo inyectará material para disminuir o detener el flujo sanguíneo hacia la próstata, que puede hacer que se encoja o se ablande. Este procedimiento es relativamente nuevo y podría no estar disponible ampliamente; para poder ser candidato para este examen podria ser necesario tener que participar de un estudio clínico.